Los seres extraños estaban tristes porque con la nave estropeada no podían volver a su planeta Roconia.

El mago con su magia trajo las instrucciones y la caja de herramientas y así el súper-agente pudo arreglar la nave.

Montaron todos y la sombra gorda se metió en el cuerpo de Jorge y la delgada en el cuerpo de Natalia, eran sus propias sombras.

Llegaron hasta Roconia, vieron muchos coches voladores y regresaron pronto a casa. Sus padres les habían preparado una sorpresa: chocolate caliente con churros y bizcochos.  

Y colorín, colorado, esta historia ha terminado. 

 

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